electricista santa pola espanada

La España Terminal

Unsure how hard times are welcome to inquire more Low Cost Payday Loan Low Cost Payday Loan about these individuals receiving some very quick. Las paredes del patio muestran la diversidad de sus residentes: mapas pintados de la Unión Europea, logos de equipos de fútbol colombianos, murales que celebran la vida en la selva, uno de los cuales muestra un minúsculo biplano, el emblema del narcotráfico, que flota muy alto sobre las verdes y arboladas colinas. Como los casi cuatrocientos presos aquí no obedecen a las jerarquías del mundo criminal de Lima, ni les interesa, en el Pabellón Siete no se impone un sólo jefe.

Sus oponentes postulaban a un hombre llamado Barrios como delegado, pero la Lista # 1 estaba controlada en realidad por Avi, un traficante israelí. Varios presos llevaban camisetas de campaña —blancas con una estrella azul, rojas con letras amarillas que decían «SANTOS Y VIRGILIO, VOTA POR UN CAMBIO». Uno mostraba el dibujo de una vieja raqueta de tenis de madera y la frase «¡NO MÁS RAQUETAS», la jerga para las inspecciones policiales. Estas son tan inusuales, y el concepto de «contrabando» tan flexible en Lurigancho, que cada raqueta es vista como una ofensa al orden establecido, y el síntoma de un mal delegado.

La última, en enero, había conmocionado tanto a la población, que se convirtió en un tema de campaña. Santos y Virgilio incluso habían hecho arreglos para que bailarinas de afuera se unieran al show; mujeres voluptuosas que habían impresionado al electorado. Mientras sonaba la música y ellas bailaban, Santos había ido de mesa en mesa, estrechando las manos de sus compañeros de pabellón y sus familias que estaban de visita, pidiéndoles sus votos.

La prisión, construida para alrededor de dos mil hombres en un área del tamaño del Maracaná, se había convertido en el hogar de más de once mil. Se vendían navajas abiertamente, así como pipas para crack, ingeniosas fabricaciones hechas con fragmentos torcidos de metal. El segundo tío usa el condón que estaba encima (el lado de dentro esta limpio) y se la tira.

Hombres delgados y con el torso desnudo se desplomaban contra las paredes, cubiertos de cicatrices, con la mirada baja y ausente de los drogadictos. Cuando visité el Pabellón Veintiuno, encontré a los residentes construyendo una pared alrededor de su nuevo hogar para tener un lugar seguro al anochecer. Ahora Lurigancho es un lugar más tranquilo y algo más seguro para cumplir una condena. La dura realidad del encarcelamiento es que, mientras más tiempo estés adentro, es más probable que se olviden de ti. «El primer año, hasta tu perro y tu gato vienen a visitarte» me dijo un hombre.

Menos presos nuevos significa menos visitantes, lo que a su vez se traduce en presupuestos más ajustados para el mantenimiento y la seguridad. El agua se acaba con frecuencia, la sobrecargada red eléctrica se avería cada dos tres días, y no se pueden pagar las reparaciones más importantes. Con la excepción de unos cuantos presos muy ricos, todos los hombres de Lurigancho, incluso los más drogadictos, deben hacer algún trabajo para sobrevivir: hay pintores, albañiles, electricistas, masajistas, abogados, doctores y cocineros. Allí unos treinta y cinco hombres duermen en literas triples bajo un techo agujereado en condiciones más parecidas a la vida en La Pampa.

Una estructura de clases bastante rígida existe junto al sistema democrático del pabellón: algunos hombres viven solos en relativa opulencia, mientras otros comparten una celda, uno pagando renta al otro, ambos pagando renta a un tercero. Aún más pobres son los que viven en La Candelaria, un espacio estrecho y sucio detrás de la cocina, que es más un hueco de drogadictos con catres que un área habitable.

Son la mano de obra barata del Pabellón Siete, responsables de gran parte del trabajo doméstico y del mantenimiento. Los miércoles y sábados —días de visita— un rufo que no se haya bañado y afeitado no puede estar en el pabellón para no asustar a mujeres y niños. Hola pedro, soy Carmen, y te quiero preguntar sobre las Auxiliares de Enfermeria en Chile.

Algunos de los extranjeros, cuyas familias están lejos, alquilan sus celdas a presos más pobres que no tienen un lugar privado para una visita conyugal. El dinero es el alma de la prisión, por lo que, aunque la aglomeración había bajado, y Lurigancho era más habitable, nadie celebraba. El Tribunal de Grasse, en el sureste de Francia, dictaminó igualmente que la pareja de jubilados deberá devolver los 271 picassos a los herederos del artista. Tras la vista celebrada el pasado 12 de febrero y los rotundos testimonios escuchados, los jueces consideraron simplemente que el electricista y su esposa se habían beneficiado de bienes robados a sabiendas de su origen ilícito.

Para dictar sentencia, el tribunal no necesitó dilucidar cómo, cuándo y quién sustrajo las creaciones de Picasso (1881-1973), fechadas todas ellas entre 1900 y 1930, algunas raras y de gran valor, estimadas por los medios franceses en más de 60 millones de euros (68,3 millones de dólares). El hecho de si ellos mismos fueron no los autores del robo era un dato secundario en este caso, puesto que ese delito ya ha prescrito, a diferencia del de receptación, por el que han sido condenados. Además es un castigo cruel que le niega al ser humano la posibilidad de rectificar.

Los Le Guennec mantuvieron en todo momento que Jacqueline Picasso regaló al electricista de parte de su esposo, en 1971 1972, una caja con ese sorprendente contenido que les pareció de muy escaso valor, razón por la que, alegan, lo dejaron en su garaje durante años. Pensando que es algo muy curioso para enseñar a sus amigos, lo compra y se lo lleva a casa.

Sin embargo, llegado el momento de organizar su herencia, pidieron cita en 2010 con la Picasso Administration para que autentificase su colección de dibujos, bocetos, litografías y collages. Amigos y familiares de Picasso y Jacqueline rechazaron al unísono en la vista la posibilidad de que ellos hubiesen podido regalar tal cantidad de obras, muchas de ellas pertenecientes a momentos claves de la carrera de artista y otras de eventos muy importantes de su vida. El silencio solo sirve para que la gente permanezca pasiva en las gradas haciéndose eco de rumores, algunos ciertos y otros disparatados.

Lo corroboraron eminentes expertos en la obra del maestro malagueño, como las exdirectoras de los museos Picasso de Barcelona y de París, María Teresa Ocaña y Anne Baldassari, respectivamente. Ese detalle no ha sido tenido en cuenta por el Tribunal de Grasse, localidad del sureste francés próxima al lugar donde Pablo y Jacqueline Picasso vivieron sus últimos años y donde se supone que el robo tuvo lugar.

La pareja había conservado en un garaje durante 40 años las obras del pintor, que la justicia decidió devolver a la organización Picasso Administration, que representa a los herederos del maestro. En su defensa, la pareja sostuvo que las 271 obras, conservadas en cajas de cartón, eran un regalo de Jacqueline Picasso, última esposa del artista, que se las entregó en 1971 1972. Entre las 271 obras hay pequeños lienzos, litografías, collages y dibujos que van del año 1900 al 1932, y se encuentran en perfecto estado de conservación. A partir de ahora, además de comentar las noticias, podrás compartir los articulos que leas con todos tus amigos en Facebook.

La existencia de esas 271 obras salió a la luz en 2010, cuando Pierre Le Guennec, de 75 años, y su esposa, Danielle, viajaron a París para presentar las obras a Claude Picasso, responsable de la autentificación de las obras, quien, junto a los otros cinco herederos, decidió hacer una denuncia penal por robo. La pena es inferior a la solicitada el pasado 12 de febrero durante el juicio por la Fiscalía, que había reclamado cinco años de cárcel, también exentos de cumplimiento, para los dos septuagenarios. Bajo ese criterio no se justifica mantenerlos tras las rejas cuando ya no representan un peligro.